La pitada es para mí, la ceniza es para el cenicero. Eso es publicar. Nunca escribo de día. Es como ir al supermercado desnudo. Todo el mundo te puede ver. De noche es cuando se sacan los trucos de la manga... la magia.
Escribir no es una profesión, es una vocación de la infelicidad.
Ya no tengo nada en tú contra, pero tampoco tengo nada a favor.