Buscas restos de la vida en aquello que no puede ser menos factible, ni más remoto, buscas vahos, siluetas, un vuelco del corazón; pero reflexionar en los miedos, dicen, produce sombras de la nada, sombras de la nada.
Paremos un rato, dijiste, dejemos el vicio y por unos segundos respirar; caminamos sin hacer piruetas, tranquilamente, la música, el sol o la falta de él, el viento siempre, la gente casi siempre, las dudas eternamente. Por días siguiendo la línea prácticamente inmutable en la lógica del duelo, pero querías recorrerla demasiado a prisa...entonces era un no-recorrido; llegado un punto, con la certeza absoluta de no haber alcanzado el final del camino, con suerte quizás la mitad, volvimos al vicio, los colores, las sonrisas, más dudas, y los doscientos cincuenta pesos subieron un veinte por ciento desde la semana pasada.