Recuerdo el pánico, el miedo en las entrañas mientras caía hacia el suelo sin poder evitarlo. Así que...lo detuve, yo. No me desperté, pero salí del sueño y estaba atrapado dentro de un cuerpo dormido. No me atrevía a volver al sueño: moriría, pero no sabía cómo despertarme. Intenté gritar, esperando despertar a alguien que me despertara a mí; intenté retorcerme. Fue el momento más largo y espantoso que he pasado atrapado en mi cabeza.
Y finalmente logré abrir los ojos, estaba bañado en sudor y empecé a llorar en parte por no haber muerto y en parte por estar vivo.
Y desde entonces me han...asustado las alturas.