Sí, de vez en cuando lo extraño, a ratos -por definición- demasiado. Extraño los tiempos en que escribir existencial, oscura y patéticamente era un don del que no tenía consciencia, extrañar las sensaciones solitarias es una de las cosas más curiosas que me ha pasado y sin embargo, de las más fuertes. No es malo sentir amor y ser correspondido, tampoco es malo ser feliz y sonreír, ni escribir más ligera e intrépidamente, no es malo pero no es lo mío.
Siempre supe que había que tener cuidado con la tristeza, es un vicio.
Siempre supe que había que tener cuidado con la tristeza, es un vicio.