De noche, la cabeza agacha frente a las letras ansiosas de (como mínimo)
palabrería barata, escribes sin una idea clara, solo las ganas, las
mismas de saltar, de bailar, de volar, con esas mismas ganas que
te sientas por horas a inutilizar tus neuronas frente a una brillante
cantidad de puntos, o te estiras por otras tantas, en el suelo junto
al farol que dibuja en el techo símbolos indescifrables.
Quieres decir que te atormenta, que te entibia la razón, lo
peor de todo, el único seudo-don, el que ocupas para lo
único en lo que eres "buena" (a falta de una palabra más adecuada),
y entonces las letras corretean entre los dedos, las ideas más
locas atraviesan las barreras imaginarias de la topografía mental,
pero solo hasta el super tú, de ahí no pasa nada,
nunca ha pasado
(te mientes, un par de veces)
nunca pasará
(lo deseas)
no está pasando.
palabrería barata, escribes sin una idea clara, solo las ganas, las
mismas de saltar, de bailar, de volar, con esas mismas ganas que
te sientas por horas a inutilizar tus neuronas frente a una brillante
cantidad de puntos, o te estiras por otras tantas, en el suelo junto
al farol que dibuja en el techo símbolos indescifrables.
Quieres decir que te atormenta, que te entibia la razón, lo
peor de todo, el único seudo-don, el que ocupas para lo
único en lo que eres "buena" (a falta de una palabra más adecuada),
y entonces las letras corretean entre los dedos, las ideas más
locas atraviesan las barreras imaginarias de la topografía mental,
pero solo hasta el super tú, de ahí no pasa nada,
nunca ha pasado
(te mientes, un par de veces)
nunca pasará
(lo deseas)
no está pasando.