Miro el reflejo de la pantalla y veo pasar gaviotas, unos poemas de Charles y una canción conocida me empujan a espacios acreos, lo conocido y el dolor de cabeza. Llevo 3 o 4 días con esa sensación siempre extraña del deja vú, nunca me había ocurrido con una sola persona, nunca me había parecido tan aburrido. No hay acción, no hay motivación, no hay buenas noticias y empiezo a creer en las profecías autocumplidas (siempre he creído). Tampoco puedo escribir parrafos pero eso es más usual, no es que me guste, sólo estoy acostumbrada. Me he acostumbrado a muchas cosas, me he acostumbrado tanto a la melancolía que la saludo como a una vieja amiga.
No estoy cansada, o sí, no sé qué me pasa, tampoco estoy sana.
No estoy cansada, o sí, no sé qué me pasa, tampoco estoy sana.