Memories collector doc


A menudo me gusta buscar fotos viejas, cuanto más viejas mejor, y analizo minuciosamente la expresión de esas personas ya ausentes, intento imaginar qué estarían pensando en ese momento, qué les habría ocurrido ese día, qué esperaban de la vida...con qué se encontraron. La complicidad que siento al mirar cualquier conducta humana es siempre más grande que la repulsa que me pueda causar.
No, no voy a ser yo quién descubra cómo debemos comportarnos, no voy a concretar, no voy a hacer el ridículo como muchos otros antes; la melodía suena una y otra vez y nosotros nos tapamos los oídos para entender...cuando lo que tenemos que hacer es escuchar; recordar que la melodía que oyes no es la misma que la de los demás, y obedecerla, si eres capaz de entender eso ya lo tienes todo, podrás crear, ver la obra completa, y llegar al final antes que a la muerte, y no al revés...y precisamente porque no quiero morir antes de acabar, agarrándome a la vida con la sensación de haberme dejado cosas por hacer, es por lo que me voy.
A los 21 años soy demasiado joven para pensar ya en lo que podría haber ocurrido, en lugar de lo que puede ocurrir, el día que deje de ser así es porque me he dejado algo en el camino, y no quiero volver una y otra vez a ese día en el que me dejé los sueños...nadie se merece esa tortura.